jueves, 17 de noviembre de 2011

Una reforma urgente | Dante Gebel





Por un momento, vuelve a observar a Jesús. Sana a un leproso y predica en menos de quince minutos. Los sorprende y los tiene en su puño. Acapara la atención de sabios e indoctos. Lo comprenden los ancianos y los niños, que lo apretujan para ganarse una sonrisa o un guiño de ojo del Hijo de Dios.

Se va a otra ciudad, y vuelve a crear algo nuevo. Cambia el estilo, revoluciona las formas, genera controversias, hace pedazos a la tradición. Podría apelar a su arsenal de conocimientos eternos y asombrar a los teólogos, pero prefiere la sencillez de una parábola.

Los hace reír, comparando la fe con un grano de mostaza. O diciéndole al rico que un camello tiene más posibilidades que él. Sorprende todo el tiempo. Él no está diciendo algo: tiene algo que decir. Pero que no esté sujeto a un programa no significa que improvise.

Dale una hoja de papel blanco a un religioso y se quejará de que no tiene nada que leer, dásela a un dibujante o escritor y te agradecerá por proveerle material para trabajar.

Lamentablemente, muchos cristianos permiten que alguien les escriba todo en su hoja blanca. No se permiten soñar con algo nuevo, porque le sienten un aroma a herejía. He hablado con decenas de jóvenes que solo conciben dos maneras de servir a Dios: predicando o tocando la música. Si no poseen oído musical o no tienen la soltura para predicar ante la gente, se sienten excluidos del equipo, fuera de las grandes ligas.

Nuestro dogma tiene que experimentar un reforma drástica, similar a la que generó Lutero. No hablo de una postura de transgresión gratuita que hiere sensibilidades, sino una reforma basada en principios bíblicos y calibrada con el corazón del Señor: las almas perdidas.

Descubrimos la alabanza y nos transformamos en adoradores de la adoración. Hacemos un culto del cántico nuevo como si se tratara de una fórmula mágica para hacer descender la presencia de Dios. Legalistas de la libertad: si no saltas o danzas, eres un extraño, un frío espiritual que está fuera del mover de Dios; cuando en realidad los que quedan fuera son los que no pueden descifrar nuestros códigos religiosos internos.

Vivimos en la época de los setenta, excusándonos que Dios nunca cambia y que no tenemos que imitar al mundo. Decir que Dios nunca cambia es desconocer su estilo para crear cosas nuevas, y afirmar que no hay que imitar al mundo es un contrasentido, todo cristiano medianamente inteligente sabe que Satanás es el imitador en lugar de nosotros, en todo caso, tiene su reloj en hora, mientras el nuestro sufre un atraso demoledor.

Nos negamos a cambiar nuestros cultos, pero no soportamos mirar una película en blanco y negro. Disfrutamos junto a nuestros hijos de los efectos especiales de Hollywood, pero consideramos que los jóvenes inconversos vendrán corriendo a nuestros servicios solo porque hoy estrenaremos dos coros nuevos.

Nos sorprendemos con la puesta en escena de cualquier obra teatral de Disney, pero nuestro concepto de llamar la atención a los inconversos es danzar de manera irregular al compás de la adoración.
Quedamos boquiabiertos ante la elocuencia de un político, pero predicamos un sermón extraído de un libro de mensajes de hace cien años atrás. Nos quejamos si pagamos una entrada para el cine y la película comienza diez minutos tarde, pero somos capaces de anunciar un servicio a las siete y lo comenzamos cuando creemos que ya está viniendo la gente.

Seríamos capaces de abuchear a Luciano Pavarotti si desafinara en su ópera prima, pero aplaudimos al líder de alabanza que «desafina para la gloria de Dios».

Pediríamos que nos devolvieran el dinero de la entrada si el comediante olvidara la letra e intentara llenar sus baches mentales diciendo: «Salude al espectador que se le sentó a su lado y dígale: Qué lindo es venir a ver a este comediante lleno de humor», pero somos capaces de hacerlo durante horas enteras, si es para el Señor.

No estoy en contra de los saludos o la alabanza o los gritos de júbilo, solo que no tenemos una cultura que impacte a los que no conocen a Dios. Nosotros lo comprendemos, el de afuera apenas lo soporta.

Hace unos dos años atrás conocí a un pastor de jóvenes que no lograba el éxito que quería con su grupo juvenil. A pesar de sus buenas intenciones, no tenía ascendencia entre los suyos. Estuvimos juntos tratando de descubrir el problema. De pronto, se me ocurrió hacerle una pregunta: «¿Cuál es tu sueño? ¿A qué aspiras en un futuro?» El joven me miró sorprendido como si hubiese hecho una pregunta demasiado obvia. «Quiero ser pastor de una congregación. Quiero tener una iglesia y conquistar mi ciudad».

Ese era su problema. En lugar de concentrarse en ideas novedosas para llegar al corazón de los jóvenes, tomaba esta etapa como un ensayo para su verdadera vocación. El departamento juvenil, para él, solo significaba las ligas menores. Un lugar en el que pudiese practicar para el verdadero ministerio. Y eso, ahogaba su éxito.

El joven se vestía como su pastor, se dejaba los bigotes para parecer de más edad y realizaba los servicios juveniles imitando al culto central dominical.

Cuando iba a la radio, en lugar de hablarle a la audiencia joven, se dirigía a los oídos del pastor, para que «considere al gran predicador que se estaba gestando».

En lugar de enfocar su energía en los jóvenes, dirigía sus esfuerzos para ganarse un lugar en la iglesia central. Dios no puede darle una unción especial para el trabajo actual, cuando mentalmente, ya armó las maletas para mudarse de llamado.

La tradición y el querer imitar lo que vio toda su vida lo condujeron al fracaso inminente. El corto camino hacia la tradición hueca. Llegará al pastorado, fundará su propia iglesia y creerá que ha logrado su máximo sueño, cuando en realidad, alguien le escribió su papel en blanco y le dijo, inconscientemente, lo que se suponía que él debía hacer.

Vivimos desfasados en el tiempo. Nuestros jóvenes tienen toda la información que deseen al instante, gracias a internet. El control remoto de la televisión es una extensión de sus extremidades nerviosas, si algo lo aburre, lo cambiará al instante. El nuevo milenio arrasó con la sensibilidad de nuestros hijos. Y si la iglesia no se percata de esos cambios, tratará inútilmente de evangelizar con métodos arcaicos.

Dante Gebel
Adaptado de “El código del Campeón” (Editorial Vida)


Escrito originalmente para: http://JibaroArtz.blogspot.com

Dante Gebel: Judas: El amigo Intimo (descarga Mediafire)


Otra ves el pastor Dante Gebel se destaca con su forma singular de predicar la palabra de Dios. Esta vez desafiándonos a ser verdaderos amigos de Dios y aclarándonos el gran privilegio que es ser llamado un AMIGO de Dios.

Se las dejo para que la descarguen, esta en audio Mp3.



Descarga directa | Mediafire

Descarga: 3D Map Generator GRATIS MEDIAFIRE


Por lo general, como todos saben, no suelo poner recursos por los que hay que pagar ya que la idea de este blog es acercar material a estudiantes para la realización de sus trabajos (todos hemos atravesado esa etapa en donde el dinero escasea). Pero cuando ví este material me resultó muy interesante.

3D Map Generator es un conjunto de acciones, estilos, PSD e iconos con los cuales podremos crear atractivos mapas en 3D en Photoshop con muchisimas variantes.

Una vez seleccionado el mapa que deseamos (en diferentes capas se encuentra una gran cantidad de mapas) daremos rienda suelta a la acción para que cree el efecto de 3D. Luego podremos decorar nuestro mapa con los diversos elementos que encontraremos en grupos por tema, sean estos edificaciones, señaladores, clima, etc.

Para que se entienda un poco mas su funcionamiento, aquí va un video mostrando como utilizar este recurso:






El costo de este recurso es de $6 DOLARES, PERO SOLO EN ESTE BLOG LO ENCONTRARAS GRATIS precio irrisorio si se tiene en cuenta la gran utilidad que se le puede dar al mismo y los mapas de calidad que obtendremos para agradar visualmente con nuestros diseños.

Mas detalles | 3D Map Generator

Descarga Gratis | Mediafire (Link subido por Jibaro)

Las 50 cosas que todo creativo debe saber



El artículo en se titula “Las 50 cosas que todo creativo debe saber”, en donde se enumeran principios muy útiles que nos ayudará a no sentirnos tan solos en los problemas cotidianos que se nos presentan día a día, mas aún cuando recién salimos de nuestros estudios y nos enfrentamos al mercado laboral.

En verdad creo que estos puntos se aplican mas al diseñador que al creativo, por mas que pueda parecer lo mismo… obviamente no lo es. Pero con el fin de no modificar lo que el autor escribió, dejamos el título como se encuentra originalmente.

Por último, cabe destacar que cada tips está limitado a los famosos 140 caracteres de Twitter, con la posibilidad de hacer un tweet del que mas nos agrade.

Enlace | The50.org
Vía | Blog ZD



7 Texturas de cielo Gratuitas


Primero fueron las nubes, ahora el cielo… seguramente elementos que a partir de mañana comenzarán a utilizar mas de uno. Si bien no es tan complicado crear una textura de cielo, basta con la aplicación de un degradado con los colores que deseamos sobre el lienzo, en esta ocasión les traigo un recurso para los mas perezosos.

En Free Web Elements  comparten 7 texturas de cielos en formato JPG totalmente gratuitas en donde si bien los colores son los mismos, la variante se encuentra en el punto de origen de la iluminación (algo a tener en cuenta cuando hacemos fotomontajes con el cielo).




Enlace y descarga | 7+ Sky Textures for Designers



miércoles, 16 de noviembre de 2011

David Wilkerson - Dios abre y cierra puertas | Predicas en audio












Predicación del Pastor David Wilkerson un hombre muy usado por Dios, que predica la Palabra Clara y como tiene que ser, sin temor al auditorio, sino mas bien con el unico temor de hablar lo que Dios pone en su corazón que hable.


Poco a poco estaré subiendo las mejores predicas de este pastor (que ya paso a la presencia de nuestro Señor Jesucristo) en Español.


Descarga "Dios abre y cierra puertas" en Mp3
Link de Mediafire

Una iglesia que atrasa - Dante gebel



 Es increíble ver a miles de jóvenes apresados en la celda de la rutina. Sin creatividad, sin correr riesgos, atiborrados de métodos ya probados, envueltos en la tradición o en el «porque sí».

Los jóvenes cristianos del 2003 observan las generaciones pasadas y creen revolucionar el dogma por mover de un lado a otro algunos estandartes. O creen que dejan fluir la creatividad divina por danzar hasta sudar por completo o realizar alguna que otra coreografía al compás del último coro de moda. Otros se consideran pioneros por formar una banda de rock cristiano o predicar sin corbata. Pero no es la música lo que te hará innovador o una camisa hawaiana al momento de pararte detrás del estrado.

La creatividad no es una postura, es dejar fluir lo nuevo de Dios, aunque eso no sea compartido por el cónclave de la tradición. Hace unos diez o quince años pensar en una noche de concierto o una coreografía de mantos o estandartes, hubiese sido una herejía. Pero ahora, es tomado como parte de «lo medianamente aceptable» dentro de nuestro cerrado contexto religioso.


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